lunes, 28 de febrero de 2011

The Rite - El Rito

Confieso que no fue una decisión muy interna y propia, ir a ver esta película. Mejor dicho, la verdad es que fuí alentada más por los deseos de mis acompañantes que de los míos propios. Lo único que me motivaba realmente, era ver una vez más a Anthony Hopkins encarnando un personaje difícil de borrar de la mente por lo impactante, siendo todo lo bueno y lo malo a la vez, en el mismo personaje, al mismo tiempo.

Lo terrible para mi fue haber leído en alguna parte que se trataba de una historia real. Si se tratara de una de esas películas en la que uno simplemente piensa que "esto solo pasa en las películas", pues habría menos lío.  De todas formas no me queda claro si es o no real. Igual, el caso es que me impactó. No tanto como cuando estaba en primaria, tal vez cuarto o quinto... o bueno, no sé, pudo haber sido sexto o séptimo de bachillerato (por favor mis compañeras del colegio me corrigen), y nos dejaron en un salón con cortina oscura viendo El Exorcista, en un día de esos bien manizaleños, de neblina densa a la altura de uno, desde el más alto hasta el más bajito. En aquella época ni siquiera pasaba por mi mente que aquello no fuera real. Se podrán imaginar entonces que esas imágenes de una niña (como yo o como cualquiera de mis compañeritas) con pijama blanca levitando en su cuarto poseída por el demonio, me acompañaron durante más de un sueño. Con el pasar del tiempo y analizándome, me di cuenta de lo fácilmente impresionable que era... bueno, que soy.  Esta era la verdadera razón para no tener muchas ganas de ver El Rito.

El resultado, creo que es una excelente película y una creíble historia. Me pasó que siempre estuve predispuesta al susto provocado por la combinación de imágenes y sonido, siempre estuve esperando el momento en que la película me iba a asustar, tal vez para estar preparada para no saltar ni gritar ridículamente. Creo que no es para tanto.  Me sentí intimidada con el resultado del manejo del sonido, casi que uno alcanza a sentir el aliento cálido del demonio susurrándole al oído.

Me sentí alulida con eso de que "Lo interesante de los escépticos, es que siempre estamos buscando pruebas". Y me sentí cuestionada con esto (perdón por no ser estricta con la cita, pero solo quiero rescatar la idea) "...el hecho de que no creas, no te exime de que lo padezcas..." (algo así).

Finalmente, dí gracias por no haber ido a ver esta película sola en uno de esos horarios que van solo dos o tres personas en una sala para 200 o más.

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