domingo, 6 de marzo de 2011

TOY STORY 1, 2 y 3

Tomado de: http://www.blogys.net/tags/toystory
Ustedes se imaginan donde siendo niños, con la capacidad de asombro que correspondió hasta mi generación (más o menos) hubiésemos visto Toy story??? Por lo menos yo, todavía estuviera guardando mis juguetes de niña. Todavía los estuviera acostando a dormir todas las noches y más aún me levantaría a arroparlos por las noches.

Entre otras cosas, ahora que caigo en cuenta, valga decir que no recuerdo ninguno de mis juguetes, de pronto alguien de mi familia pueda ayudarme con este tema. Pero bueno, puede ser que ninguno de los que tuve era mejor que jugar con mis hermanitos (tengo 2, mayores que yo y siempre serán mis hermanitos) y, en consecuencia, lo segundo tomó el lugar de lo primero en mis recuerdos. Seguramente si hubiera existido en esa época un Buzz Lightyear para niñas o tan siquiera algo similar, mis hermanitos lo hubieran agradecido porque de pronto así se hubiesen desencartado para jugar futbol o montar en bicicleta tranquilos sin estar yo ahí de pegote. Niña, y fuera de eso más chiquita… qué pereza para ellos. De todas formas, no cambiaría tener dos hermanos por haber estado llena de juguetes que seguramente hoy recordaría.

En fin, el caso es que sentimientos tan humanos como celos, solidaridad, ilusión y desilusión son representados por juguetes que cobran vida.  Como no recordar a Woody el Sheriff temeroso de perder su lugar de preferencia en el corazón de Andy cuando en su cumpleaños llega el imponente Buzz Lightyear un astronauta que se cree astronauta y busca incansablemente su nave que lo tendrá que llevar de regreso al espacio, hasta que reconoce que es apenas un juguete. Vaya desilusión para todo un astronauta: Un juguete?

Se acuerdan de Sid?, el niño psicópata vecino de Andy que tortura a los juguetes?. Cómo no relacionar a este maquiavélico niño con los hermanit@s menores que muchos de ustedes tienen. Aquel inoportuno bebé, que llegó justo cuando usted ya era el dueño del mundo y justo se enamoró de sus juguetes, esos que usted había podido conservar intactos por varios años. Si, sus favoritos. Recuerda cómo terminaron en las manos de su hermanit@ menor?. Ahora si recuerda a Sid??

Luego de toda una lección de trabajo en equipo, liderazgo y solidaridad que vimos en la número 2, en la que mientras Andy va a un campamento de verano sus juguetes luchan por rescatarse y evitar ir a un museo, nos llega una mala enseñanza para el desapego en la número 3. La preocupación del equipo de juguetes por su futuro es evidente.  Mientras Andy se prepara para ir a la universidad, su madre propone clasificar sus pertenencias para decidir qué hacer con ellas.  Tan bellas las mamás!! Creen que pueden botarlo o regalarlo todo. Cuando no es que lo botan o lo regalan sin autorización expresa de su dueño, o sea uno, es que creen que debe ser “arreglado” y empiezan a “arreglar” jeans rotos, botas de pantalón deshilachadas, en fin, todo lo que se les atraviese. Luego, explicarles que lo que han hecho es un daño, es todo un drama familiar.  Para ellas,  un roto siempre necesitará una “puntadita”. No insista en algo diferente porque seguro pierde. Es así como esta mamá, supone que una bolsa llena de juguetes, los juguetes de toda la vida de Andy, irá a la basura. 

Finalmente, llegan a Sunnyside una guardería que en realidad es una prisión de juguetes controlada por Lotso un oso malvado, que al estilo de una cárcel americana de esas que uno ve en televisión, dirige la suerte de todos los juguetes del lugar.  Es un matón dueño de la dinámica carcelera.  Lo mejor, cuando Buzz, accidentalmente, se configura con personalidad de español y baila flamenco… divino!. Lo más triste cuando luchando por la libertad los juguetes caen en un basurero y luego en una planta incineradora. Todos ellos, cogidos de las manos, derrotados por la inminencia del fuego arrancan más de un suspiro de los espectadores.

Los juguetes, en uso de su buen “retiro” y fieles a su razón de ser, quedan en manos de Bonnie, con quien jugarán de ahora en adelante.  Un “Gracias Chicos” por parte de Andy, resume todo un conjunto de sentimientos y recuerdos al lado de sus juguetes preferidos. 

Ya que no recuerdo ningún juguete, un “gracias chicos”, de mi parte, resume todo el amor por mis hermanitos.

6 comentarios:

  1. Aunque no fueron numerosos tus juguetes, nunca te faltaron varias muñecas a las que ponías poca atención y varios peluches. No dormías con ellos porque tu preferida era una cabija con bordo de satin para tocarlo .
    Lucila

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  2. Que recuerdos tan increibles de la niñez.....Aprovecho para unirme a tu comentario y decir que todos los juguetes del no podrían reemplazar la alegría de haber crecido los 3 juntos "gaminiando"....

    Gerardo

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  3. Muchos recuerdos infantiles nos traen estas películas, yo aún recuerdo algunos de mis juguetes, por ejemplo, las bolas de cristal, los trompos, el balero o la pisingaña, que más bien eran juegos para disfrutar con los amigos. Ye recuerdo que el tuyo era la franjita de una vieja cobija (yo creo que todavía se conserva).
    Excelente comentario de la película, qué diferencia con las que nos tocaron a nosotros, en el viejo Teatro Cuesta.

    Iván Darío

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  4. Se imaginan un balero cobrando vida al estilo Toy Story?? Jajaja. Cómo hiciera para rescatar esa cobijita? Los quiero. Gracias por los comentarios

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  5. Yo recuerdo mucho a un perro que la gente creía que era una obeja... es el muñeco que más quise.
    Pero tuve una época en la que dormía como con cincuenta y pico muñecos, corría la cama contra la pared para que ninguno se me cayera, los cobijaba y yo dormía en la esquinita diminuta que quedaba... todavía soy capaz de relacionarme con esa sensación de protección hacia seres inanimados... :S

    ¡Qué chévere Andre que tengas blog! Esto es una delicia.

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  6. Yo recuerdo a un miquito que se colgaba del cuello como si te abrazara y era como el de Donoso el ventrilocuo, creo que quise mucho a ese, sobre todo por que con el descubri el origen del niño Dios o mas bien lo confirme... Fueron momentos maravillosos, ademas adoraba el olor de mi muñeca fresita, cuando la saque por primera vez de su tarro amarillo no sabia si abrazarla o comermela ese olor a fresa revuelto con nuevo es inolvidable además era tan suave y con el cabello todo ensortijado como yo soñaba tenerlo, creo que mi muñeca favorita se parecía un poco a Andre, jejeje... En ultimas buscamos representar nuestros sueños con los objetos que nos rodean y los objetos que nos roden terminan siendo una extensión de nuestra vida, que pensamos nos definen, aquí me encanta la lección de desapego que encontramos ya que lo que nos rodea nos llena de recuerdos y le da textura a la vida pero realmente todo eso es pasajero, en definitiva para mi los jeguetes, significaban, Navidad, reunión familiar, cumpleaños, compartir con mis primos, mis amigas y mi familia momentos de la vida en donde aprendí a compartir, reír y soñar. Kimo.

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